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jueves, 23 de mayo de 2024

LOS RITUALES - Recursos de manipulación social.



RITUALES – Recursos de manipulación social. 


Abordar el tema de los rituales con el objetivo de hablar mal de ellos, o al menos, cuestionarlos, puede ser una tarea fácil, sin problemas, o puede llevar, por el contrario, algún riesgo, ya que suponemos que los rituales son aceptados como algo normal, lógico, tradicional, incluso bueno, y que no puede ser tema de conflicto de ningún modo, luego, cuestionarlos, ponerlos en entredicho, o peor aún, hablar mal de ellos, incluso considerarlos perniciosos, puede entonces resultar conflictivo, incluso agresivo o mal visto. 


Porque estamos llenos de rituales que nos adormecen, nos engañan, nos lastran, y nos hacen creer supermanes.


Pues allá vamos. Dediquemos estas líneas a cuestionar los rituales e incluso, considerarlos una costumbre muy perniciosa, como toda costumbre.

 


Los rituales son eso que hacemos -o que hacen muchas personas- a menudo, seamos religiosos o no, pertenezcamos a alguna congregación, gente o masa, milicia con cuartel o sin él, amemos la guerra o la odiemos, comamos o bebamos en compañía, bailemos o vayamos al Mercadona, todos, unos y otros practicamos nuestros ritos y rutinas, que, aunque estas dos palabras no tengan el mismo significado, una puede casi nacer de la otra.



Los ritos se basan en la rutina y ésta se nutre del rito. 

La rutina es hacer el mismo recorrido -o tarea- todos los días, por costumbre, con algún propósito consciente o no, hacer por hacer según sople el viento, o vengan los impulsos. 


El rito, los rituales, supone hacer los mismos gestos, los mismos bisbiseos simulando un rezo, dar vueltas en círculos cerrados, taparse con el mismo manto, acometer ceremonias creídas importantes, y cosas por el estilo. 


Así rutina y rito se trasmutan y fusionan. Y todos tan felices sin comer perdices. Aunque creamos haber disfrutado comiéndolas. 

 

Los rituales sirven también como una preparación y por eso tiene alguna estima -o mucha- pero realmente, ¿sirven para eso o realmente son otra cosa, y tienen un significado encubierto? 


– En cuanto introducción y cortejo o preparación dan seguridad, y por tanto propician el centramiento la atención, predisponen a ello, y la justificación con razón o no, de que los rituales sean buenos, pero yo lo dudo – focalizar la atención no debe ritualizarse, ha de ejercerse en cada momento, y cada momento es distinto, ello para mí, significa mecanizarse, así el ritual te convierte en una máquina programada, lavarropa o lavaplatos.

 


Por la rutina, la costumbre y la tradición, que nos mecanizan y atan al pasado, yo no los quiero y me parecen nefastos. 


Su propósito, intencionado o no, es anclarnos en el tiempo vetusto, no evolucionar, estar amordazados, comportarnos como autómatas, taponar la capacidad de pensar e inventar algo nuevo. Porque nos causa temor o inseguridad nos mantiene con la coyunda en el pescuezo, con las antojeras sin quitar, impide probar, experimentar, gozar o sufrir, buscar, encontrar, avanzar, ser mejores. 


Porque la ceremonia obnubila, nos deja absortos, embobados, agarrados llorosos añorando las procesiones, los nazarenos, los militares con espadas y trabucos, los capirotes, el teatro espectáculo a lo bestia, mostrando oros y platas, todos asombrados, como si ello fuera real, o quizá atormentados por la falsa realidad peor que la realidad misma. 


Con la representación y la mascarada, quedamos curados, vacunados, y cuando se presenta la realidad a boca jarro, ya lo han, hemos, vivido. - El “deja vu” y el “como si” reemplaza a la realidad real, no simbólica ni representada, aceptamos lo dicho, lo representado, el teatro, “como si” lo hubiéramos vivido. 


-Y como nos deja vacunados, no tragamos ningún supuesto virus- 


El ritual es el signo, la apariencia de lo hecho. Suprime al hecho por su simulacro. 

El ser humano es así, dicen, como una justificación o como desprecio, el ser humano está atrapado entre dos afectos contrarios, entre lo que es y lo que no es, entre lo que quiere ser y no puede ser, entre el ser amo de sí mismo o ser esclavo de sí mismo, entre ser amo de los demás o ser esclavo de los otros, entre ser libre inseguro o ser atado y seguro, entre hijo obediente o desheredado, entre el tortazo y el beso, a pesar de la seguridad, entre la inseguridad y el abrazo libre.

 

La mujer que aguanta la humillación, ignora o no siente la inseguridad, la incertidumbre de estar fuera, de correr libre. 

Es al fin y al cabo una persona no hecha, no madura, inmadura, arrastrada por la historia. 

Que necesita la seguridad antes que la soledad incierta, que goza de la seguridad por pertenecer a otro/s. 

 

Alguien se hace a sí mismo desde la fragilidad, desde el dolor, llevando la contra a las normas, es poeta o filosofo porque es débil y roto. 

Si no, sería futbolista, o rico, o magnate mangante -un cambio de letra-, o atleta, pero como es patizambo se pone a pensar, y así es distinto, y se siente superior a los demás. 

Momentáneamente, está fuera del rebaño que es la tradición, la rutina y la costumbre, rompe con ello para sentirse diferente y superior. 


Y con esa representación simbólica se cree mejor, con la representación nos hacemos todos distintos y superiores, los que creemos malos y los que nos creemos buenos, nosotros. 


Los rituales parecen inofensivos, -no matan a nadie- pero no lo son. 

Los rituales son, uno de los medios sociales de manipulación y sojuzgamiento de las masas, de su aborregamiento y obnubilación o hipnotización. 


-Uno de los medios de adoctrinamiento más desapercibidos por su  parecer neutral, -natural- y es tradicional, usado desde siempre y por todos-. 


Como si lo que hacen todos fuera bueno. 


Las ovejas se sienten unidas, acogidas, protegidas por un rebaño. 

En este contexto, para “ser” hay que “pertenecer al rebaño”.  

La identidad propia, personal, no existe, o es escasa y rara. 

Eres oveja si vas con el rebaño – eres cerdo si vas con la piara, eres lobo si vas en manada, eres hombre si vas donde va Vicente, con la gente, -si llevas un escapulario si vas a misa los domingos y fiestas de guardar-, eres macho si tienes pene y te crees superior a la mujer, eres hembra si luces tetas, … así es la vida de simple y bella. 


La individualidad y la personalidad no definida ni sólida, encuentra su potencia y seguridad en la pertenencia a alguna congregación, religiosa, política, social, al grupo que la protege. 


En estos casos, ser es pertenecer. 

Y los rituales son esenciales para ello. La pertenencia se asienta sobre una serie de rosarios de movimientos y gestualidades grupales.

 

Los rituales, vistos y oídos, son teatralizaciones simbólicas, representaciones más allá de la realidad, que tienen un significado distinto al que aparentan, como un sueño despierto, con el cual se quiere lograr algo de un ser divino y poderoso, para todos los participantes en el acto teatralizado, que se sienten pertenecientes al grupo que realiza la representación.

 

Se sienten pertenecientes al grupo en cuanto que participan de ello. Su regla de oro es: participar para ser. Quienes asisten a un ritual, sea una boda, una fiesta, aceptan todas sus ceremonias, son en cuanto participan.


Uno no es católico, por ejemplo, si no participa de sus ritos: misas, rosarios, procesiones, sacramentos. 

Uno no es del ejercito si no porta un uniforme con galones, demostrativo de su grado jerárquico, si no saluda a la bandera y le canta a la patria, si no participa de sus desfiles y en su ideología, si no promulga su amor a la patria. 

Representaciones y teatros, espectáculos excesivos ante las cuales el espectador se queda embobado. 

Y aunque no pertenezca a esa feligresía se siente arrastrado, y conmocionado por ello. 

 

Los rituales o teatralizaciones, se definen y caracterizan por un conjunto o secuencia estereotipada de acciones, -esta es su esencia- actos que se repiten periódicamente, una vez al día, cada semana, a unas horas determinadas, en unas épocas del año, etc. En general siguen varias de esas periodicidades. 

Los rituales, como teatralizaciones, son a la vez espectáculos, que pueden ser seguidos, admirados, o vistos con curiosidad por quienes no son feligreses, pero que en cuanto participan como espectadores, quedan impregnados de algunas de sus características. 

 

Como todo teatro, está realizado por unos actores, protagonistas unos, secundarios otros, además de los espectadores partícipes del acto teatral, -un teatro o un espectáculo, no puede existir sin espectadores, un ritual tampoco-, sea unas veces trágico, otras cómico, otras esperpéntico, pero el elemento más importante es la masa, la feligresía que le sigue, como espectador y participante, porque esencialmente a ellos va dirigido, y sin ellos no tendría sentido.  


El ritual no tiene ningún valor sin la masa que le sigue, es hecho para la masa. 

Para su obnubilación, seducción, hipnotización, engaño, como se ha dicho al principio, y para que aplaudan a los actores principales del evento, sea el cura, el político, el gurú, y se sientan subyugados por ellos. 

 

Todo ha de tener un guion escrito previamente, si no en el papel, si en la cabeza. Ha de saberse cuál es el orden de lo escrito, del acto en sí, de la obra literaria o arquitectónica, no puede haber ninguna improvisación que puede llevar al desastre, la casa puede caerse, el libro no ser acabado, lo escrito no tener claro la hoja a seguir. / 

Hay que tener demostrada experiencia en construir casas o escribir libros, para constatar la resistencia de los materiales, y su uso aconsejado. 

Hay que seguir alguna escritura, escrita por otros, representantes de los dioses, los poderosos, los sabios. Ser obedientes y disciplinados. 

 

Esa organización está regida, ordenada por jerarquías preparadas para ello como garantes ciertos o encubiertos de que la obra es adecuada, tiene una finalidad, cumple un servicio, sigue el programa dictado para su fin y objetivo. 

 

Los rituales, depende de cuales sean, gozan de sus jerarquías. Diversos grados de arriba abajo. Mas pomposidad, lujo, poder y espectáculo cuando mayor sea el grado jerárquico, y más obnubilación para el espectador pasivo, que lo mama todo, esté en el pico de la pirámide o en la base rasa.

 

RITUALES ANIMALES – Los animales también tienen sus rituales, puede ser un indicio biológico, ya que son reflejos asentados genéticamente como instintos primarios, como comportamientos que dan seguridad, y preventivos de males mayores, como también ocurre con los humanos, luego podría deducirse que estos actúan, de manera refleja e instintiva, con los mismos objetivos: dar seguridad y prevenir el mal. 


Por tanto, si actúan de manera instintiva no son racionales. 

Quizá el comportamiento animal esté lleno de ellos, -y también el humano-. 


El CORTEJO es uno de los que más nos llama la atención. 

Es como ir acercándose a algo o alguien sin infundir temor, y cuando ya están seguros de ello realizan la acción. 

Es una aproximación al otro, como pedir permiso para entrar en su espacio, a la vez que una precaución ante la duda de que el espacio del otro no sea aceptado incluso agredido por ello. 

Es lo que puede llamarse entre los humanos un mínimo respeto y buena educación ante los otros, para echarse novia, alguien con quien ligarse de alguna manera, – en estos casos los rituales pueden considerarse buenos – los saludos hacia otras personas cumplen también está función.


 Como además de tener una impronta biológica, también suelen tener características culturales. 

Cada pueblo, cada cultura tienen sus particularidades, formas de acercarse y saludarse, besos, abrazos, -o no- más cercanos, lejanos, corporales, fríos, afectivos, etc., – e incluso, particularidades entre los individuos sean personas o animales, dos gatos no se acercan igual, dos personas humanas tampoco. 


Con lo cual queda visto, la existencia de lo biológico, lo cultural, y lo individual. 


La REPETICION siempre más o menos igual. – Los rituales dan SEGURIDAD, – necesitan su TIEMPO. 


El ritual, el comportamiento repetitivo, siempre ofrece seguridad – pero impide la creatividad, el avance, la transformación, dentro de un margen, porque siempre se producen variaciones. Otra cosa distinta es que nos dediquemos consciente y voluntariamente a la creatividad, y a desacostumbrarse, a querer romper lo establecido. 

 

Los mayores rituales son ejercidos por las religiones, los ejércitos, las instituciones de mayor o menor poder, precisamente porque son actos de sometimiento, y también porque en los rituales se despliega un gran lujo que forma parte del espectáculo de poder, seducción, y demostración de fuerza, y sobre todo como acto divino, ante el que todos se sienten seducidos.

 

El protagonista principal del acto ritual, suele ser el sacerdote, -representante o vicario de dios, de quien ejerce el poder, general, rey, ministro, presidente, etc.-, y después como simples espectadores, la feligresía, masa, pueblo o congregación-, sin los cuales el ritual no tiene sentido, ya que es realizado precisamente para ellos, para seducirles y tenerlos engañados. 

Aparte del sacerdote, co-protagonizado por sus ayudantes, y seguido por feligreses espectadores. 

 

El sacerdote es en general el encargado de realizar el acto, -el maestro de ceremonias- el que lleva la batuta, el que dirige la orquesta, el actor principal. 

Sacerdote significa eso, representante, vicario, el hacedor del rito. En otras instituciones adopta otros nombres, gurú, chaman. 

 

El acto ritual, teatral, espectáculo goza, de una serie de actos repetitivos, estereotipados, con un “introito”, una historia, un cúlmen de tensión, un desenlace, y un final. Como una novela o una obra de teatro. Cada pequeño acto de estos goza de la ritualización correspondiente: la presentación, el sermón, la comunión, la despedida.

  

Pero, además, como todo teatro, tendrá un escenario propio, un edificio dedicado a ello, mostrando su grandeza, unos trajes, vestimentas y adornos, todo ello, mostrando el lujo, la riqueza, la grandeza, el poder. 

-Las iglesias, las catedrales, los altares, los edificios militares, las casullas, los trajes, las condecoraciones, las medallas, los galones, etc., etc.-. Todo esto forma parte de las vestimentas de los rituales, parte del espectáculo, sin lo cual no sería tanto.

 

Y en cada organización de este tipo, existe una pirámide jerárquica, en que cada grado de poder se diferencia por su vestimenta, galones, joyas, etc. 

Aparte y además de que el ritual, forma parte de una demostración y exhibición de fuerza, poder, riqueza, etc., el ritual se ejerce para pedir bondades, bienestar, salud, impedir tragedias y castigos divinos, etc. Para adorar y agradecer a los dioses y conjurar contra los demonios. Se manifiesta como un acto de magia.

  

No olvidemos que los rituales surgieron en la antigüedad como actos mágicos para entender lo inteligible y darle solución a las tragedias reales o temidas. Y también para tener dominadas a las masas, al pueblo llano e ignorante. 

 

El temor a lo desconocido está ligado al pecado y la culpa. Se creía -o nos inculcaron- que la tragedia ocurría porque algo habíamos hecho mal -el pecado- algo prohibido por los dioses o por el poder establecido, las normas sociales. 


Y asociada al pecado, nace la culpa, para que nosotros mismos nos sintamos pecadores y nosotros mismos nos castiguemos. 


El pecado está en todo, la culpa también, y el castigo, por el pecado cometido, o como prevención. Las neurosis repiten actos compulsivos para lavar su culpa nunca visible, ni real, actos diversos que no tienen nada que ver, mediante una jerigonza simbólica

 

 

 En síntesis. 

Los rituales: secuencia de Actos y gestos repetitivos, compulsivos, adornados con vestimentas especiales, lujos y adornos, realizados en escenarios y edificios especiales, exhibición de fuerza, poder, riqueza, lujo, - por intermediarios o vicarios de los poderes, -realizados para pedir a los dioses beneficios, prevenir los males y las desgracias, solicitar perdones. Son actos o comportamientosmecánicos, sin responder a una lógica-, que conceden seguridad a la persona que los realiza y llenan un vacío.

 

Las instituciones y las religiones están tapizadas de rituales. 

El ejército, la escuela, la abogacía, el estado. 

Cada institución y profesión goza de su ritual particular que asienta y consolida su estatus. 

Les otorga un aspecto ceremonial, de poder, de lujo, de orden, de autoridad, de divinidad incluso, y sobre todo teatralidad. 

Porque esos rituales mantienen su fuerza y su poder, y convierten a las personas en robots que deben de cumplir un rosario de normas para formar parte de la religión o institución, poder, status, pertenencia, etc. 

 

Si los rituales mantienen a los hombres como si fueran robots, a las instituciones les interesará el fomento de los rituales para mantener el orden y la sujeción a la institución, iglesia, etc. 

O al menos, no rebelarse contra ella. De una manera indirecta, no obligada. Solo el ritual, ya en sí mismo, adormece, obnubila.

 

Son realizados en lugares aislados, apropiados expresamente para estos eventos, construidos especialmente para ello, como las iglesias, los estadios, los palacios, los templos, los tribunales, denominados por otra parte, lugares sagrados, de prestigio. Porque el lugar también representa en sí mismo, un poder, un lujo, que no puede realizar cualquiera.


Son practicadas para influir en entidades o fuerzas sobrenaturales en favor de los objetivos e intereses de los actores que realizan el ritual -y espectadores, asistentes o participantes más o menos pasivos, aunque los rituales incitan a la participación ordenada y dirigida- que conllevan una serie de gestos y palabras, con el soporte de objetos y vestimentas, según un orden establecido, otorgándoles un valor simbólico además de estar preescritos por alguna tradición.

 

 Un ejemplo claro que puede servir para mostrar el ritual es la misa de la iglesia católica-. Todo sigue un orden establecido, escenificado por un sacerdote, con una vestimenta adecuada, así como un escenario: el altar, los santos, la iglesia, el ayudante, etc., utilizando el cáliz, la hostia, u otros ornamentos, con un principio, una historia, un recorrido y un final.  

También pertenecen a este elenco todo acto de la religión como el rosario, los rezos, las procesiones, el viacrucis, las novenas, los sacramentos: bautismo, comunión, confirmación, matrimonio, confesión, extremaunción, funerales.  

Cada uno de ellos tiene su ritual específico, al que acompañan y del que participan los feligreses, que solo con su participación ya se consideran siervos de esa religión.

 

Cada etapa de la vida es convertida en un ritual religioso. 

Muchos de ellos tienen sus raíces en costumbres paganas que la iglesia católica se ha apropiado y convertido. 

No perteneciendo antes a ninguna religión concreta, son producto de la imaginería, de la magia, del conjuro que los ancestros hacían de los acontecimientos que no sabían explicarse y se lo achacaban a personas supremas que tenían poderes extraordinarios -los dioses- a los cuales, creían ellos, había que tenerlos contentos para que no produjeran ningún mal. En general, las religiones nacen de estas creencias. 

 

Los magos, gurús, etc., eran los sacerdotes antiguos que ejercían de intermediarios entre los dioses y los humanos.

 

Todos estos actos constan de sus propias secuencias de gestos, palabras, rezos, ornamentos, ceremonias y espectáculos, -teatro-, no solo de los ejecutantes sino también de los espectadores y participantes. 

Todos han de llevar vestimentas adecuadas, como en una fiesta, que tiene sus características propias. De similar manera en los entierros, las bodas, los bautizos, las comuniones, etc.


Puede servir también cualquier acto de otras religiones, y cualquier otro acto particular que siga el conjunto de estas características, aunque no todas ellas. 

Y de las instituciones como el ejercito -hermano siempre de la iglesia-, izar la bandera por la mañana, en los cuarteles, bajarla al anochecer, la jura de bandera para los reclutas, con sus desfiles, cantos, himnos, discursos, trajes, hábitos, para distinguirse y ensalzarse, etc.

 



Las religiones nacieron por el intento de explicar y dar un sentido a todo aquello que no se entendía, sobre el cielo y la tierra, los fenómenos naturales, y extra naturales. 

Los rituales fueron sus actos supremos, simbólicos, para pedir bondades, bienestar, salud, impedir tragedias y castigos divinos, etc. 

Para adorar y agradecer a los dioses y conjurar contra los demonios –.


En general viven siempre en nosotros quizá o en gran medida impuestos por la religión. Esta nos ha inculcado la culpa de pecar y el castigo por ello. El pecado está en todo, la culpa también, y el castigo, por lo tanto, más de lo mismo. Para evitar el pecado, están los rezos, los rosarios y las misas y otros tantos rituales practicados por las religiones. Pero existen mucho otros actos cotidianos que aparentemente no tienen nada que ver con la religión, y que son rituales que enmascaran culpas y sacrificios para estar en paz con uno mismo.

 

Los rituales cotidianos siguen estando en nuestras vidas, con el mismo sentido o parecido que en el pasado religioso: desde lavar la culpa a llenar el vacío, o creer sin ser conscientes de ello, que nos causan algún beneficio. 


Durante todo el día, desde levantarse hasta acostarse, puede estar lleno de rituales: la limpieza de la casa o la del cuerpo, las tareas cotidianas, etc., se convierten en rutinas, -quehaceres mecanicistas que ordenan y matan el tiempo-, esconden encubren -creyéndolas superar, las supersticiones-, llenan las carencias y los vacíos, exorciza -expulsa los demonios y las culpas- luego, limpia y desculpabiliza y, por tanto, tranquiliza, relaja y dispersa las preocupaciones, aportando seguridad, tranquilidad en la conciencia del momento, aportando un bienestar psicológico aunque se acabe cansado físicamente. 


-Ejemplo de muchas “amas de casa”- Por la labor bien hecha, por haber cumplido las normas, por sentirse trabajadora, -y no holgazana-. 


Los rituales son también anticipatorios de algo, que nos prepara para el acto, para la tarea propuesta o encomendada. Son típicos por otra parte de las neurosis. Conlleva la superstición, porque siempre se utiliza con algún propósito curativo, terapéutico o de bienestar global. En nuestra educación familiar y social nos han impuesto unos valores que realizamos para sentirnos bien, al cumplir bien el papel impuesto por la sociedad, como mujer, como hombre, la primera como ama de casa, el segundo como trabajador honrado.

 

Incluso acciones comunes como los saludos, el apretón de manos, decir "hola", abrazarse o besarse de tal o cual manera al encontrarse, pueden calificarse de rituales, en cuanto que siguen un abecedario, de palabras y gestos, repetidos más o menos igual, siempre. Algunos de estos rituales pueden ser considerados buenos, malos, o no tener ninguna importancia. 

 

Los rituales pueden subdividirse en ceremonias de crisis vital, que se celebran en el momento del nacimiento, la pubertad, el matrimonio, la muerte, etc., o para demarcar el paso de una fase a otra del ciclo vital del individuo, y rituales de aflicción, que se celebran para aplacar o exorcizar a seres o fuerzas preternaturales que se cree que han afligido a los aldeanos con enfermedades, mala suerte, problemas ginecológicos, lesiones físicas graves, etc. 

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Sexualidad, biología y cultura


Sexualidad - biología y cultura
Joaquín Benito Vallejo

¿Qué es una cosa y qué la otra?
¿El sexo y los comportamientos en torno a él corresponden a un aspecto biológico o cultural?

Es biológico dicen algunos: hay necesidad del sexo como de la comida. Vale, de acuerdo. El sexo igual que la comida es una necesidad biológica.
Pero, de modo parecido a la comida cabe preguntarse, ¿Cuánta es la cantidad? ¿Cuál es la calidad? ¿Tienen una medida o corresponden al libre albedrío? ¿Cada uno come y folla hasta que se sacia? ¿Tienen la misma medida el sexo y la comida?

 Antiguamente, en diversas épocas y culturas ¿se saciaban esas necesidades igual que ahora? 
No, no se comía igual y seguramente tampoco se jodía de la misma manera.
Entonces podemos deducir que hay algo cultural.

Pero ¿se comía y se jodía mejor o peor? ¿El hecho de comer marisco o jamón u otra cosa cualquiera considerada cara, de lujo, exquisita, significa comer mejor?
Aquí podemos mencionar la necesidad y el placer. Dos cosas distintas pero basadas la una en la otra. Si comer -o follar- fuera displacentero no sería una necesidad natural, porque las necesidades deben basarse en el placer. La biología hace que lo necesario para vivir sea placentero, en caso contrario el ser vivo lo rehuiría.

Podemos comer cualquier cosa para alimentarnos, pero a ello le añadimos lo que más nos gusta. Y además el hacerlo en buena compañía y compartiendo otras cosas. De modo similar podemos actuar con el sexo: además de lo necesario le añadimos los ingredientes que más placer nos procuran y lo hacemos en una buena compañía donde además se compartan otras cosas, otros sentidos además de el afecto o el amor.

Aprovecho para decir que comer no es solo engullir, con lo que se tiene el mínimo disfrute de la comida. Ni tampoco el sexo consiste solo en meterla o que te la metan, sino en todo lo que hay alrededor, donde otros sentidos hacen el mayor disfrute: tacto, olfato, gusto, oído, vista. 

No podemos establecer quizá lo que es y era mejor y peor de una manera escueta. Cada persona puede tener diferentes gustos, a unos gustarle más las acelgas y a otros los espárragos. A unos no les puede gustar ni el jamón ni el marisco. A otros les pueden gustar las gallinejas, las chuches, el tocino, los dulces, el café, los licores…
En todo parece haber gustos, costumbres, manías, caprichos, modas, adiciones, o imposiciones del mercado. Hay tantas formas de comer como posibilidades monetarias y culturales. Podríamos decir entonces que la comida es una necesidad biológica, pero la forma de comer, lo que se come, cuánto y como es cultural. 
Que en torno a la comida, que es una necesidad básica biológica, se ha establecido un negocio cada vez mayor, que es cultural.  Y en el negocio se pierde la ética, ganar más como sea independientemente de que lo que se consume sea bueno o malo.

¿Qué debemos comer y qué follar? ¿con cuánta periodicidad debemos hacerlo? ¿hay personas que necesitan una cosa -alimento o sexo- y otras, otra cosa distinta? Aceptemos, con una cierta lógica, que es así, unas personas necesitan una cosa y otras, otra distinta. Pero ¿esa diferencia es biológica o cultural? Estimemos también, con otra lógica similar, que lo biológico es lo natural, lo bueno, y, por tanto, lo cultural se vuelve antinatural, y malo. Pero ¿es así? ¿Seguro que lo biológico es bueno y lo cultural malo? O, ¿hay una parte buena y otra parte mala en ambos casos?

No podemos desprendernos ni de lo biológico ni de lo cultural, necesitamos ambos ingredientes para ser humanos. Lo que nos ha hecho humanos es lo cultural basado en lo biológico o genético. Pero, mientras que lo biológico es bueno en principio, de no ser que se nazca con una tara o malformación, lo cultural tiene también cosas muy buenas y también malformaciones y taras.

Todo esto surgió un día en que se oyó por la radio que habían inventado un aparato para chupar el clítoris. Alguien de los oyentes exclamó ¡qué aberración, ya no saben que inventar! Otro oyente rebatió: pues no es una degeneración, es algo natural, la mujer que no tiene pareja puede comprarse un chupador de clítoris, porque el sexo es una necesidad igual que la comida. Silencio.

¿Chupar el clítoris es una necesidad biológica?
En principio podemos afirmarlo. ¿pero hacer aparatos especiales para ello…, dónde lo situamos?
Intentemos razonar, intentemos deslindar lo que es natural, biológico, necesario, placentero, y lo que es cultural, irracional, moda, manía, adicción, comercio, manipulación de una necesidad.

El 1º que habló vuelve a la carga. - ¿Hasta dónde llega la necesidad como tal y la imposición cultural, aunque esa separación sea casi imposible porque actualmente todo eso está muy mezclado? 

Desde luego, a la necesidad biológica se le ha untado y acicalado con otras falsas necesidades no biológicas. Por intereses económicos que siempre mediatizan todo, pero, además, se crea una falsa necesidad, una adicción, con lo que el cerebro, en lugar de buscar lo que necesita realmente busca entonces otra cosa. 
Es decir, incide de un modo más grave en modificaciones psicológicas. 
Al modificar las necesidades se modifica la propia estructura de la personalidad, de lo que se es y de lo que se desea. 
Y es muy difícil deslindar una cosa de la otra.
¿Cómo se modifica la personalidad y qué consecuencias lleva?

W. Reich creía que con la represión sexual se modificaba la personalidad. Según él se hacía un ser dependiente mediante esa represión, de modo que mientras los jóvenes no pudieran manifestar libremente su sexualidad, su psiquismo permanecía encorsetado. Según esto también, la sociedad represiva, fascista, capitalista y religiosa creía que si se le daba manga ancha a la sexualidad llegarían la revolución y el caos. 
Y se abrió seguidamente una lucha en los frentes anti represivos y anticapitalistas por la liberación sexual, creyendo quizá que después llegarían de la mano todas las libertades.

Y la libertad sexual llegó y las libertades cada vez son menores. El capitalismo se apropió de la llamada libertad e hizo de ella un negocio y una manipulación. Hay muchos libros escritos sobre la falsa idea de la liberación sexual, al menos de sus resultados.

¿Qué ha fallado entonces? ¿Qué berenjenal es este? Vamos a intentar salir de él.

Yo creo, yo pienso, no se lo achaco a ninguna doctrina: Primero, que la necesidad sexual no es exclusiva ni acaparadora, sino que, lo que acapara es su utilización. 
Lo que significa, que conscientemente se puede prescindir de ella y no suponer una frustración determinante ni enfermiza. 
En algunos momentos y periodos de la vida como en la juventud, puede ser muy fuerte y necesaria, pero en otros no. 
Puede ser una necesidad, pero no en sí misma, sino para llenar vacíos. Puede suplir o enmascarar otras carencias: de amor, de realización personal, de reconocimiento social, de saber, de empoderamiento, etc. O puede simplemente ser una descarga de energía y de tensiones que no se habían vertido en otras realizaciones.

Las necesidades básicas son muchas más que las materiales como la comida y el sexo, sino otras de orden psíquico como la realización personal total con todas sus implicaciones, el desarrollo de todas sus potencialidades, el hacerse maduro y libre a nivel psicoafectivo sin ataduras parentales ni de otras autoridades sociales y políticas. El acceso al conocimiento, al arte. A tener una actividad laboral o de intereses personales satisfactoria. A liberarse de la opresión real en el trabajo. Y el amor -que es distinto al sexo- la capacidad de darse a otros, de tener empatía, comprensión y respeto por los demás y por la naturaleza. 
Superada la dependencia afectiva y superado el narcisismo y el egoísmo, -y satisfechas por supuesto las necesidades básicas como la alimentación y el sexo- cada uno puede dedicarse a otras realizaciones transpersonales y espirituales como la realización creciente y la lucha por los derechos fundamentales de la humanidad y por la vida en la tierra.

El sexo ha de ir ligado al amor, al afecto, al respeto y muchas veces se confunde con ello y se utiliza para satisfacer esa otra necesidad. 
Si nos quedamos anclados en las necesidades primarias no evolucionamos o evolucionamos mal, o evolucionamos hacia atrás lo que significa degeneración.
Pero para evolucionar bien las necesidades primarias han de estar cubiertas y saber distinguirlas.

Otra necesidad primaria, y primordial, de la que no se habla, es del amor, entendido este como respeto a la propia persona, su ser, sus potencialidades y al desarrollo pleno de ellas. En caso contrario, uno se queda anclado y busca la falsa necesidad creyendo que ella es la verdadera. 
Busca sexo por amor. Busca sexo por realización personal. Porque el sexo, le da poder, afecto, aprecio, estima, valoración, etc., etc. aunque todos ellos sean ficticios. Porque la gente y la cultura han encumbrado el sexo y lo hacen ver como el culmen de las necesidades. 


jueves, 7 de junio de 2018

POLÍTICOS PSICÓPATAS


PSICÓPATAS   POLÍTICOS 
POLÍTICOS     PSICÓPATAS
Joaquín Benito Vallejo

EL TEXTO NO SE HACE VIEJO SINO QUE BROTAN CADA DÍA NUEVOS PSICOPATAS QUE  NO HABIAMOS VISLUMBRADO: LA ULTIMA Y MÁS GRANDE: UNA TAL AYUSO, un tal FEIJÓ. EN EL PP, los Políticos Psicopatas PP, brotan como los cardos.
Los nuevos psicópatas superan a los viejos, y se superan a sí mismos, día a día. El PP, además de ser una mafia es una escuela de psicópatas, porque solo pueden ascender mintiendo y siendo unos depredadores. Depredadores de personas indefensas, sin recursos, sin educación, manipulables.

Este texto fue escrito hace ya varios años, durante el 1º gobierno de Rajoy. Hoy las cosas han ido a peor, ni Rajoy ni el PP están en el gobierno, -lo que es mejor-. Pero el lugar del "lider" del PP ha sido ocupado por quien ya entonces se vislumbraba como el más agresivo, depredador y manipulador de todos ellos: Pablo Casado. Su agresividad, mentiras y sinrazones están yendo más allá de lo esperado. La sociopatía no tiene límites, siempre vendrá alguien que supere al anterior. Pero ésta crece en un campo abonado para ello: la masa ignorante, subyugada por el sádico amo. Después, Casado elige a los depredadores máximos que cumplen sus expectativas, cuanto peor, mejor. Así han aparecido o se han hecho más visibles Cayetana, Almeida, Ayuso, por ejemplo. Se ve, no que esto se vaya mejorando, sino todo lo contrario. el nuevo que entra supera al anterior en sus rasgos psicopáticos, y con cada acontecimiento que ocurre sus discursos y actuaciones se extreman aún más. Su línea directriz es ser más agresivo que el anterior, decir más barbaridades, más mentiras, superar a los anteriores por ser más psicópata.

Recordemos brevemente que el PP, es hijo y nieto del dictador Franco que dio un golpe de estado contra el estado constitucional y desencadenó una guerra con casi un millón de muertos. El PP fué fundado por Fraga Iribarne ministro de Franco.
Recordemos que durante los gobiernos del PP se han cometido las mayores fechorías.
Recordemos los innumerables casos de corrupción en los que esta involucrado. 
Recordemos que han privatizado seriamente la sanidad pública.
Pero en sus discursos y acusaciones, siempre la culpa la tienen otros. 





Entonces se decía:

Hay comportamientos y rasgos de algunos políticos –sobre todo del PP y del gobierno-, Rajoy, Cospedal, Aguirre, Floriano, Hernándo, Sáez de Santamaría, Casado y tantos otros, que concuerdan mucho con las características que definen a los psicópatas. Sin olvidarnos del gobierno de Aznar, que ya nos parecía insuperable con los innombrables ministros Acebes y Zaplana entre ellos.
El último recientísimo caso es el de Cifuentes que confirma la regla en grado aumentativo. Respecto a esto nos pasa siempre lo mismo, somos sumamente ingenuos e ilusos. Cada caso nos parece que es el culmen, pero siempre aparece otro nuevo caso que supera al anterior. Llevamos ya unos 20 años en la Comunicad de Madrid y en el gobierno central 16 y esto no parece acabar nunca. Cuando están en la oposición se muestran sumamente malvados e insultantes con el adversario. Cuando están en el gobierno, por el contrario, parecen ingenuas princesitas.

Muchas veces hemos tratado de explicarnos cómo se puede mentir tanto sin ningún escrúpulo, sin inmutarse, sin mostrar ningún atisbo de vergüenza, sin temblar, sin sonrojarse, sin titubear. Al contrario, somos nosotros quienes sentimos vergüenza ajena solo de oírlos. ¿Cómo se puede tener una doble moral y personal tan gruesa, aparentar ser una víctima propiciatoria y ser un verdugo sin límites? ¿Cómo se puede ser tan cínico e hipócrita, de decir y preconizar lo contrario de lo que se hace? Justificaciones infantiles o perversas. Engaños descarados. ¡Nos parece tan sorprendente que no nos lo podemos creer! Pero todo debe tener una explicación, debe ser estudiado y comprendido.

Pensando en ello, releemos “El Psicópata” - Vicente Garrido. -Algar Editorial. Alcira 2000, con la pretensión de delimitar mejor el perfil del psicópata y ver si algunos de sus rasgos coinciden con el de estos políticos, ya que desde luego nos recuerdan mucho a ellos.

A partir de ahora se transcribe fundamentalmente lo que creemos interesante en este aspecto del libro de Garrido.



El subtítulo del libro es: “Un camaleón en la sociedad actual”, aludiendo el adjetivo de camaleón, por un lado; a la capacidad que tiene tal animal de camuflarse, de aparentar ser lo que no se es realmente, adaptándose fácilmente a los caracteres del entorno donde se mueve, para aparentar “ser igual que los demás”, (para no despertar sospechas a la futura presa). Como dicen mucho de estos políticos “ser personas normales”. 

Y por otro lado, el subtítulo del libro, se refiere también a que el camaleón es un reptil, y como tal le caracteriza su sangre fría y su carencia de emociones.

Según Garrido, ser psicópata no significa, ser un asesino, un violador, un maltratador o un delincuente. Esos son una minoría. 
La mayoría están camuflados en la vida cotidiana. Puede ser cualquiera de nosotros, un padre, un hijo, un aparente honorable señor, un empresario, un empleado, un cura, un mafioso o un político. 
Dentro de estos últimos campos hay muchos, ya que lo que más caracteriza al psicópata es el poder y la codicia. Pero puede ser simplemente “una persona normal” con una serie de rasgos como la capacidad de camuflarse, manipular, engañar, desacreditar, etc. 
Están preparados especialmente para desoír las necesidades de los demás, son capaces de dañar y maltratar sin reparar en nada. Sus fechorías, a veces fiestas y orgías, (-véase por ejemplo, las cacerías de Blesa o el Rey, o los gastos de las tarjetas Black, en alcohol, drogas y prostíbulos-), pueden llegar a ser surrealistas y grotescas. (Va en cursiva, los aspectos que recuerdan a estos políticos, y que desde luego han dado muestras de ello. Y entre paréntesis aparecen los comentarios personales)

Ser psicópata significa más bien ser sociópata, define a un tipo de personalidad formada en la infancia, como todas, quizá con unas ciertas predisposiciones heredadas hacia ello, pero más aún debido a unas pautas educativas, culturales y sociales que lo fomentan y arraigan. 

Se tiende a presentar a los psicópatas como locos o enfermos mentales, pero no, no son mentes trastornadas, sino con un patrón de personalidad peculiar. Sus actos son racionales, calculados, -(muy inteligentes)-, combinados con una escalofriante incapacidad para tratar a los demás como seres humanos dotados de pensamiento y sentimiento. 
No tienen los rasgos de los enfermos mentales característicos de la psicosis, como alucinaciones, ilusiones o profundo malestar subjetivo y desorientación. Son plenamente racionales y conscientes de lo que hacen.

El símil del reptil es utilizado como la capacidad para evitar las emociones humanas más genuinas, alzándose como metáfora del mal o de la bestia, como dice Rosa Montero, -citada por Garrido-: “supone prescindir de la autocrítica y ser incapaz de ver y entender a los demás, perder todo contacto con la realidad y abismarse en un egocentrismo imbécil”. 

La ausencia de toda preocupación por el bienestar de los demás, la crueldad y la insensibilidad emocional bien pueden considerarse propios de un estado reptiliano. 

El psicópata es el más perfecto depredador de su propia especie.
Mentir, engañar y manipular son talentos naturales del psicópata. 

Cuando se descubre su engaño no sienten reparo alguno, simplemente cambian su historia o retuercen los hechos para que encajen de nuevo. Parecen poseer una incapacidad manifiesta para no sentir las emociones humanas. Junto a una apariencia fría y distante hacen exhibiciones de falsa emotividad. Pueden hablar como si estuvieran teniendo una emoción pero en realidad no la están experimentando, parecen hablar de oídas. El psicópata no muestra las respuestas fisiológicas asociadas con las emociones.

Robert Hare, el más importante investigador en la materia dice: los psicópatas sufren un déficit en la integración del mundo emocional con el razonamiento y la conducta. El sujeto psicópata presenta la imagen de una persona preocupada por sí misma, cruel, sin remordimientos, con una carencia profunda de empatía.  

Por su parte Cleckley, -primer investigador sobre la psicopatía y autor de los libros “La máscara de la cordura” y “Las tres caras de Eva”-hay una película del mismo título basada en esta obra-, describe al psicópata como sigue: le caracteriza la más absoluta indiferencia ante los valores de las personas, no puede comprender cualquier asunto relacionado con ellas. Incapaz de interesarse lo más mínimo por cuestiones que han sido abordadas por la literatura, el arte, o el esfuerzo que la humanidad ha hecho por progresar. Le tiene sin cuidado todo esto en la vida diaria. No puede apreciar lo que motiva a otras personas. Su respeto por la verdad es nulo…. Cuando mienten parece que no les va nada en ello… son capaces de mirar tranquilamente a sus interlocutores en medio de la mayor falsedad… en los casos raros en que reconocen sus añagazas tratan de que los veamos sinceramente arrepentidos y se extrañan de que no creamos sus futuras promesas realizadas bajo palabra de honor o con juramento solemne. Parece que piensan bien pero solo es un simulacro. Parece que tiene emociones pero solo intenta imitarlas. Su lenguaje y su comportamiento revelan que hay dos profundas disociaciones. El sentimiento está disociado del pensamiento. Su juicio está disociado de su conducta.

(Como podemos ver en las descripciones hechas por los expertos, todas ellas coinciden con las manifestaciones de los dirigentes del PP)

Las fuentes de este carácter se encuentran en el medio familiar, social y educativo. Ser psicópata se aprende en el entorno. 
Se hace en un alto porcentaje en el proceso de socialización, donde se aprenden y se practican las normas de convivencia con los demás. 
Este proceso es iniciado por la familia, con sus relaciones afectivas y comportamentales asentándose después en la cultura mamada. 
El psicópata crece en una familia de relaciones afectivas frías indiferentes pobres, sin vínculos segurizantes. 
Es claro que el cinismo impera dentro del ámbito familiar. El niño mama y aprende lo que ve. 
La educación es en general autoritaria, con normas rígidas donde prima la obediencia (al orden establecido). Están inclinadas a obedecer a la autoridad y actuar punitivamente con las personas que no tienen poder –rasgos de la personalidad autoritaria–. 
Se encuentran cómodas en las relaciones jerarquizadas, (unos mandan y otros obedecen).  Cuando la obediencia es el valor más elevado la autonomía es imposible. Cuando no ven una autoridad clara y no hay órdenes que seguir, a estos sujetos solo les queda el vacío, el mundo es amenazante, lo ven como un caos.

En este tipo de educación se reprimen la expresión de los impulsos naturales, los sentimientos y la sexualidad. 
De este modo, el niño adquiere una pobre autoimagen que se siente fácilmente amenazada (complejo de inferioridad) lo que genera una visión hostil de los demás con la necesidad de autodefensa. 
Hay una falta de autoconciencia y autoaceptación; dificultad para aceptar a los demás y férreos mecanismos de defensa. 
Se ha educado en la competitividad (has de estar por encima de los demás, ellos son quienes te impiden llegar más arriba) y se busca la resolución de los conflictos con medios agresivos. 
Han crecido en el narcisismo, el egoísmo, el individualismo y la competitividad. 
Les han enseñado a hacer cualquier cosa con el objetivo de estar por encima de los demás, la búsqueda de la fama, el dinero, el dominio y el poder. 
En la medida en que el medio familiar y social incluya creencias y valores que contribuyan al desarrollo del comportamiento insolidario y egocéntrico las psicopatías se extenderán. 
Hay una absoluta falta de enseñanza ética y moral práctica. 
       (La educación empieza en la familia, con su estilo afectivo, su comportamiento y su ejemplo, sus valores, sus creencias, su ideología, su religión, para después consolidarse con todos los medios de que la sociedad dispone: escuela, medios de comunicación, -televisión, radio, prensa- valores y normas establecidos, ética, costumbres, tradiciones,…)

(Erich Fromm, expone en muchos de sus libros –ver preferentemente: “El arte de amar”, “El miedo a la libertad”, “El corazón del hombre”- que el narcisismo y el egoísmo están anclados en la infancia. Significa la dependencia a los padres, no haber adquirido la madurez psicoafectiva y la realización propia basada en el desarrollo de sus potencialidades.  Por ello se fijan a la familia, la consanguineidad, el clan, el grupo, el  pueblo, la nación, la patria.  

Los psicópatas pueden llegar a ser fanáticos, (fascistas, talibanes, nazis) cuando están bajo la influencia de un sistema de creencias –religión o ideología- al que subordinan cualquier otra cosa. Interpretan y evalúan la realidad según este sistema. Cualquier medio que sirva para sus metas es aceptable. Controlar la vida de los que están a su merced es algo embriagador y "casi" orgásmico.

Sufren una división del Yo. ¿Cómo pueden ir a sus casas y mostrarse cariñosos con sus familias? En realidad, sus familias son por lo general igual que ellos, y hacen una separación entre la consanguineidad y los otros que no pertenecen a su grupo o clan) Sufren un proceso de división o desdoblamiento por el cual se forman dos yoes opuestos entre los cuales hay una disociación para no crear conflictos.

Después de la educación bajo la que se han formado solo se trata de buscar aquellos medios sociales que facilitan el alcance de objetivos psicopáticos y suplir las carencias de la infancia. 
Las organizaciones y empresas constituyen un foro privilegiado para actuar. El rol de líder y ejecutivo es muy atractivo. 



Les da mucho poder y margen de acción. Una de las nuevas formas de vivir que han encontrado los psicópatas es la de ser líder de una secta, una religión, una ideología. Utilizan este tipo de instituciones e ideologías para consolidar su poder. Todo, dicen hacerlo, por Dios, su religión, su patria, el bien de los demás. Esa es la gran mentira bajo la que se esconden, y con la que actúan impunemente.



(El partido político, y más el PP, es lo más parecido a una secta, con una ideología clara que ellos niegan, con unos intereses particulares, que ponen sobre el altar de la patria) 



Las características de estos líderes son: capacidad de manipulación, -y seducción- astucia, narcisismo, cierto encanto o cualidades para seducir y convencer. (No sabemos qué encanto puede tener Rajoy o Aguirre, pero parece ser que para sus acólitos sí que lo tiene, porque sus seguidores son en el fondo igual que ellos, es el terreno donde siembran.

 Hay que tener en cuenta que sus seguidores son quienes han adoptado por norma la obediencia a quien representa el orden, la autoridad o la institución. 
En alguna ocasión también hemos oído hablar sobre Gallardón a personas que le conocen directamente, “del gran encanto y la seducción que ejerce. Las personas descritas en ese tipo de educación carencial se quedan pegadas a estas otras personas que muestran autoridad y ofrecen carisma, modelos, seducción, promesas, poderes. Aquí puede estar una de las claves de porqué se sigue votando a los corruptos, -aparte de la ignorancia, del poder de los medios de manipulación, de que el poder dispone de todas las armas y medios para engañar-, es el haberse educado en la obediencia a la autoridad, con la que se sienten identificados y protegidos.)

¿Quién sino, dice Garrido, puede convencer a miles de personas de que su salvación depende de que consiga secuestrar psicológicamente a otros incautos? Los psicópatas engañan, hieren, hacen que dudemos de nuestra cordura. Tienen una doble vida, una doble moral, falta de remordimientos y vergüenza, megalomanía, capacidad de tejer telarañas de manipulación.

(¿Los políticos mencionados aquí, son psicópatas que se han metido a políticos porque es como mejor pueden satisfacer las carencias o rasgos de su personalidad? ¿Se puede ejercer el poder de esta manera sin ser psicópata? Tanto Fromm como  Garrido, entre otros, nos dicen que el poder es el campo de “realización” de los psicópatas. ¿El poder corrompe, o son ya los corrompidos los que necesitan el poder?)

La categoría del psicópata de 5 estrellas es la de los políticos nos vuelve a decir Garrido: hombres que juran servir a la patria y que luego nos arrojaron a la cara nuestra propia estupidez. 



Pocas dedicaciones permiten mayor ejercicio camaleónico que la política. Se establece en el poder gubernamental una estructura psicopática: es decir, se institucionaliza, se estataliza, se hace propia del estado, dándole su visto bueno, se monta una burocracia que la favorece, que la encubre, que la justifica. Se hacen unas leyes ajustadas a ello. 



Para todo esto son necesario dos requisitos: en primer lugar, que haya unos líderes que la promulguen y faciliten y en segundo lugar, una parte de la población que se identifica con ellos, porque es un modo de compensar sus carencias y sublimar un supuesto espíritu nacional e ideología 


(Y como nos ha dicho Fromm: personas inmaduras que buscan la protección simbólica de la madre, en la autoridad, clan, nación  o patria. 

Generalmente no se dedica la atención debida a las raíces psicológicas de esta cuestión, la regla es hacer estudios económicos donde se excluye la psicología. –Esto necesita otro artículo-) 
Además, los psicópatas acólitos que rodean al líder recurren a “la obediencia debida” para justificar sus acciones. (Es un ejemplo: el gobierno recurre al deber de sacar al país de la crisis para justificar sus acciones en contra del pueblo. La crisis es la justificación perfecta para realizar sus planes privatizadores de todos los servicios públicos. 
Y luego dice, "hice lo que era mi deber", en contra de lo que prometió en las elecciones -Rajoy-)

(“La obediencia debida” es la justificación de la obediencia a los superiores, a la autoridad, a las instituciones, o a las leyes establecidas para realizar una acción “indebida” inmoral, como un asesinato u otro acto de menor consideración.



(En la entrada a los cuarteles suele haber un cartel grande que reza: “La obediencia es la más alta virtud.” Con ello ya se está induciendo –por las buenas- que has de obedecer o de someter a la autoridad exterior. 

Si no lo haces, tendrás castigos, calabozo, o consejo de guerra, dependiendo de la gravedad que sea considerada la desobediencia. 



La desobediencia es sinónimo de rebeldía. Evidentemente, si todos desobedeciéramos al estado, este podría derrumbarse. Si lo hace un individuo aislado debe ser castigado y servir de escarmiento para que no cunda el ejemplo. El estado impone el deber de la obediencia, como otro montón de aspectos, para atrincherarse. El estado despersonaliza, normaliza, uniformiza a los ciudadanos, les despoja de la capacidad individual de pensar por sí mismos, ateniéndose éstos a lo ordenado o simplemente sugerido por el poder mediante su multitud de medios de manipulación masiva. 



Esa “obediencia” se impone desde la cuna mediante una educación represiva, autoritaria, hipócrita. Figuras de autoridad a las que se debe obediencia son el padre, el cura, el maestro, el patrón, los mayores, las tradiciones, la patria… 

Cuando no se educa en la autoestima, la autogestión, -cogestión con los demás- la realización personal, solo queda fijarse, imitar o seguir a las figuras de poder)

En relación con “la obediencia debida” Garrido menciona a Hannah Arendt – según expone ésta en su libro: “Eichmanm en Jerusalen” (también puede verse en la película “Hannah Arendt”) donde cuenta su asistencia como corresponsal de “The New Yorker, al famoso juicio del nazi Eichmanm ”. 



Creyéndose encontrar a un demonio sentado en el estrado, se encontró sin embargo con un sujeto absolutamente “banal”, -ella dice constantemente que no es una persona, sino un pelele- describe de él rasgos que son típicos del perfil psicópatico, aunque nunca empleó semejante concepto ya que ella no tenía conocimientos de psicopatología, pero da en el clavo en la esencia de la psicopatía. 



Veamos algunos de sus comentarios: Tiene una completa incapacidad para contemplar algo desde el punto de vista de los demás -una absoluta falta de empatía - un lenguaje oficial burócrata - incapaz de pronunciar una sola frase que no fuera un cliché –habla vacía–

(Podemos acordarnos aquí una vez más de la simpleza que caracteriza a Rajoy) 



Su incapacidad de hablar está relacionada con su incapacidad para pensar desde el punto de vista de otra persona –no es que mienta sino que tiene una barrera que le impide ver la realidad–, insensible frente a los sentimientos y pensamientos de los demás –el resultado no es un monstruo sino un payaso, un esperpento, una caricatura de ser humano, una imagen deformada y grotesca de la complejidad que encierra una persona y justifica sus asesinatos por la obediencia debida a sus superiores ¡Él –dice- no ha matado a nadie, no es culpable ni responsable, simplemente ha obedecido, ha hecho lo que debía hacer!



Volviendo a Garrido: para ser un psicópata no es necesario matar, solo que tenga un pensamiento ajeno al bienestar o al dolor de los demás ya sea siguiendo un plan trazado por otros o siguiendo sus propios pensamientos.



Con la famosa frase “la banalidad del mal” lo que Arendt quiere decir es: lo verdaderamente monstruoso es no conectar con los demás en un nivel plenamente humano. 

Esa es la esencia de la psicopatía. El psicópata no tiene delirios, no se cree Napoleón, no tiene crisis de ansiedad ni conflictos psicológicos… 
Su mundo emocional es muy limitado. No es que sea estúpido, más bien significa una completa falta de racionalidad.

 Tal alejamiento de la realidad y vaciedad de pensamiento pueden llevar más destrucción que todos los instintos perversos juntos. (Lo que vemos en la película, por otra parte, es que H. Arendt cree que Eichmann no es persona, y que en lugar de juzgar al individuo despersonalizado debiera haberse juzgado al sistema que le ha producido, y del que forma parte.)

Como ejemplo final, Goering, en el juicio de Nurenberg, cuando le mostraron una película de los crímenes nazis en los que él mismo participó, comentó: “hacía una buena tarde soleada” ¡¡¡ (Vuelve a recordarnos a Rajoy, cuando preguntado por la corrupción, éste contesta:: “está lloviendo” !!!!!