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viernes, 11 de marzo de 2022

NO A LAS ARMAS



NO A LAS ARMAS - P
rohibición de todas ellas. 


Si no hubiera armas, no habría guerras, ni negocios sucios con ellas. Ha de establecerse una ley mundial que prohíba las armas. 

Hay que luchar por esta prohibición para conseguirla.

Lo que hoy es una utopía, mañana ha de hacerse realidad. 

 

No hay que dar más armas a nadie, con la justificación de que necesitan defenderse. Eso es echar más leña al fuego. 

Si un país tiene la excusa de tener armamento para defenderse, el otro país tendrá más armamento que el primero, formando una espiral que seguirá creciendo y se repetirá sin fin. 


Lógicamente, quien más armas tenga, será el que más dinero y poder tenga, nunca será el pobre ni el chico. 


La excusa de que hay que armarse para defenderse de un posible enemigo es mentira, porque siempre el enemigo que es más grande tendrá más armas. 


Eso es meterse en una espiral que acabará devorándonos a todos, incluso al país que se creía el más poderoso. 


Si uno amenaza con bombas nucleares, y las lanza, será contestado con otro, y si nadie contesta se queda él solo, el rey de toda la miseria y la destrucción. 


Su propia gente, sus ciudadanos, sus generales, sus soldados se pondrán en su contra, si les queda algo de razón. 

Más pronto o mas tarde será así. 




sábado, 26 de febrero de 2022

La guerra y la paz

LA GUERRA – 



LA GUERRA Y LA PAZ


Hay expertos que dicen que hay que estar muy bien armados para evitar estas guerras. 


Ellos tendrán razón y muchos datos y razones, más que yo. 

Pero yo -y muchos más como yo que no somos entendidos- opino -opinamos- lo contrario. 


Hay que educar para la paz.  Educar a nivel internacional, en todas las naciones para que no haya conflictos bélicos. 

Para que cualquier discrepancia se resuelva hablando, no matando. Para ello hay que eliminar todas las armas del mundo. 


Prohibir las armas y así quedan prohibidos o anulados todos los negocios que se llevan a cabo con las armas.

Sin armas no habrá guerras ni muertes, ni destrucción. 


A lo sumo, podría haber un ejercito mundial, con las menores armas posibles, para disuadir de los posibles intentos de guerra, de invadir otro país, de quitarle sus derechos. 


O, no un ejercito, sino un tribunal internacional, que se encargue de sancionar debidamente al posible invasor, destructor de los derechos humanos y de los países. 


Los ejércitos debieran estar para ayudar en las catástrofes naturales, no para invadir países. 


Y menos aún para tener privilegios que el resto de los ciudadanos no tienen. 


El dinero que se llevan los ejércitos y las armas han de dedicarse a sanidad, servicios sociales y educación.