SEÑALES - señuelos - simulacros
Los seres vivos nos comunicamos por señales simbólicas con un significado distinto al aparente, que se han ido generando con el paso del tiempo antropológico
y que han sido elaboradas tanto a nivel genético, como cultural.
El rostro humano como el cuerpo en
su conjunto son mapas de señales que se pueden interpretar de múltiples maneras
según la educación, la cultura, el contesto emocional de cada receptor, las
necesidades físicas y afectivas.
Las señales interpretadas como
agradables y bellas pueden ser símiles de signos de felicidad y al contrario, lo que nos hizo felices o nos trasmitía bienestar o
placer en el pasado, lo interpretamos ahora como bello y atrayente.
La belleza no responde tanto a una pauta biológica como cultural.
Vemos bello lo que tenemos fijado en
nuestra mente como agradable.
Una sonrisa, una mirada, un gesto
corporal, un movimiento…, pueden transmitir amistad, protección, admiración,
empatía, compasión, aceptación, placer.
Una necesidad básica como la
alimentación y la forma de satisfacerse, adquiere también otros significados:
apego a la madre – placer – sexualidad.
Amamantar se transmuta y se fusiona
con besar, besar en chuparse el dedo, chupar con placer, placer como sexo, sexo
como acogimiento.
Todo se funde y se confunde.
Todo se funde y se confunde.
El receptor necesitado de estos
aspectos lo entenderá así, y lo buscará incluso como una necesidad vital.
Pero todo puede ser mentira y engañarnos a nosotros mismos.
El rostro y el cuerpo de la mujer -hembra- irradian señales hacia los hombres, -machos-.
Puede decirse en lugar de mujer,
hembra, y también madre. -Y protección-
A la vez que también puede decirse macho en
lugar de hombre y también hijo o padre. -Y también autoridad – obediencia
- castigo.
Diversos rasgos del rostro de la
mujer pueden ser señales de atracción hacia los hombres. Y también en estos
rasgos están las claves para determinar el canon de belleza, de modo que esta no
se fija tanto por elementos considerados estéticos como afectivos o placenteros.
Por un lado, se aprecia y se
considera bello en la mujer los rasgos infantiles: rostro de muñeca, ojos
grandes, pómulos salientes, labios gruesos….
Y por otro lado, rasgos maternales:
pechos, mamas, tetas…
Combinado lo infantil con lo
maternal se forma el elemento sexual.
Y también la atracción y la belleza.
La hipersexualización social -capitalista- incita a las niñas a ponerse cuerpo de mujer y a las mujeres a ponerse cara de niñas.
Todo es confuso y está confundido.
Y también la atracción y la belleza.
La hipersexualización social -capitalista- incita a las niñas a ponerse cuerpo de mujer y a las mujeres a ponerse cara de niñas.
Todo es confuso y está confundido.
Algunos psicoanalistas dicen: el
acto sexual significa el reencuentro con la madre -recuperación o simbolización
del placer de la fusión primigenia con la madre – incesto – necesidad y placer –
volver a ser niños sin dejar de ser mayores – pasado y futuro – nacimiento y
muerte.
Hijos, maridos y padres a la vez, o
por turnos.
Las señales se convierten en
señuelos, los señuelos son trampas, cebos.
Para cazar a incautos, necesitados,
ilusos.
Niños que necesitan ser adultos, hijos que desean ser padres.
Protección
que se camufla en sexo. Y a la inversa y viceversa.
Los cazadores que ponen las trampas
necesitan a sus presas.
Las presas quieren ser cazadas. Unos y otros se buscan y
se encuentran.
Turbia yace el agua. La vida nublada pasa.
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