miércoles, 21 de enero de 2026

CONFUSION



18.9.24 - Confusión. 


El mundo está confundido porque se genera confusión desde la cuna. La confusión se une con el ruido y el consumo. 

Todo es disperso, no existen reglas, ni límites, se cree que es libertad, hacer lo que a uno le venga en gana, como un instinto o reflejo, innato, como necesidad, donde el otro queda diluido. 


Los derechos de los demás transgredidos. 

El reflejo innato, el deseo, la necesidad, se convierte -se pervierten más bien- en un capricho. 

No conocen, ni existe para ellos, la historia, la génesis de los acontecimientos, los por qué. 

Si no existe historia, no existe moral, menos ética, ni principios, ni reglas, todo es confusión, desconocimiento. 

Dispersión, descentramiento. 


Hay que revolverlo todo, confundirlo, llenarlo de cosas, sinsentido. 

A más lleno, ficticio, -porque está lleno de cosas inservibles, banales-, más vacío. 


Cuanto más ruido menos se oye. 

A más garabatos, menos palabras, al tener muchos vestidos no se sabe cual ponerse. 

Al parecer todos iguales no se notan las diferencias. 


Hay que pensar, discriminar, distinguir.

 

Para que eso no ocurra se llena todo de charlatanes, de objetos que no sirven para nada, de revistas, de fotos, de imágenes, de opiniones, de decires. 

Cuanto más, menos. 


Sociedad sin cimientos sólidos, sociedad líquida, donde todo se desvanece, fluye, se escapa. Se dispersa, es humo, no se puede agarrar ni sujetar, ni sostener. 


A todo esto, lo llaman libertad. 

Porque va de un sitio para otro aparentemente libre. 

Pero no va libre, sino que lo lleva el viento, la corriente, los influencers, los charlatanes, los confundidos, los que quieren confundir, porque ellos mismos son así, no saben distinguir, pero tienen dinero, medios y recursos para propagar la confusión. 


Son famosos en eso. Sus principios, escondidos, camuflados, tergiversados forman parte de la opresión, del patriarcado, del machismo, del capitalismo. 


Que cada uno reivindique su capricho para ser libre. 


Abajo los derechos humanos elementales, la justicia, la igualdad de oportunidades. 

Sin principios. 

Todo embarullado. 


Sembrar la confusión como se siembra la ignorancia, para que dé sus frutos al sembrador.

 

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