1.3.24 – HIERRO Y TRAPO - vidas paralelas o dispares
Trapo envolvió a Hierro con delicadeza, dándole varias vueltas, le transmitió algo de calor, lo empapó en él. Suavizaba sus durezas y sus frialdades. Le traslado algo de calor.
Hierro transmitía frio a Trapo, porque este estaba un poco tibio y húmedo.
Trapo no se inmutó y esperó.
Hierro tampoco se inmuto, también espero hasta que dios quisiera, a ver qué pasaba.
Ambos se dejaron hacer.
Pero con la espera todo cambió.
Trapo dejo de estar húmedo, Hierro dejo de estar cálido.
Hierro siente de nuevo sus durezas, aunque no estaba ya tan frio.
Trapo, un poco menos húmedo y cálido.
Ambos tendían a apaciguarse. Transmitirse sus estados, pero a medias.
Trapo seguía siendo blando, Hierro duro. Eso no lo podían evitar, no lo podía cambiar nadie.
¿Podrían cambiarse? Era su estado natural.
Entonces Hierro dejaría de ser duro, y Trapo no sería ya blando.
Trapo podría ser duro si una nevada cayera encima y lo congelara.
Dejaría de tener sus características, dejaría de ser blando, pero no por mucho tiempo.
Los estados no duran siempre, solo cuando son ese estado, cuando el estado se convierte en ser. El estado es pasajero, el ser, perenne.
Hierro dejará de ser duro, si un fuego extremo lo licuara.
Fuerzas contrarias actuando sobre elementos distintos.
Pero Hierro dejaría de ser liquido con el tiempo y volvería a ser duro.
Trapo puede limpiar, pero Hierro no.
Veamos al hombre hierro y al hombre trapo, ahí está la cuestión.
Igual que un brazo se convierte en trapo cuando se relaja y puede aguantar todos los golpes, el hombre convertido en trapo, también.
Al contrario que un brazo de hierro llega a quebrase por ser duro, el hombre también puede romperse, por no saber recoger los golpes y no ser flexible.
Yo quiero ser trapo, blando, que limpie y relaje a los demás, dándoles calor o frio, según lo necesiten, que los cuide, que les den calor.
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